Para muchos el simple hecho de escuchar la palabra ocio implica perder el tiempo, y en una era en la que cada día se crean nuevas necesidades y deseos que solo se cumplen con la acción del trabajo, casi es inconcebible pensar en no hacer nada. Como dice Domingo Román Montes “las palabras “ocio”, “ociosidad” y “ocioso” se usan para señalar un defecto, para formular una crítica o bien para indicar un estado o actitud que hay que evitar.”
