Por Catalina Sánchez Montoya
¿Ha pensado que, tal vez, a causa de una enfermedad crónica o un accidente pueda necesitar un trasplante de órganos? ¿Se ha detenido a reflexionar sobre cómo tendría que inscribirse en una larga lista de espera en la que podría durar los últimos años de su vida sin obtener siquiera un donante óptimo debido a que no hay suficientes personas dispuestas a realizar este tipo de actos de humanidad? ¿Ha reenviado por correo electrónico alguna de esas cadenas en las que se habla de alguien a quien lo drogaron en un bar o en la calle y al otro día amaneció sin los riñones o algún otro órgano?
¿Ha pensado que, tal vez, a causa de una enfermedad crónica o un accidente pueda necesitar un trasplante de órganos? ¿Se ha detenido a reflexionar sobre cómo tendría que inscribirse en una larga lista de espera en la que podría durar los últimos años de su vida sin obtener siquiera un donante óptimo debido a que no hay suficientes personas dispuestas a realizar este tipo de actos de humanidad? ¿Ha reenviado por correo electrónico alguna de esas cadenas en las que se habla de alguien a quien lo drogaron en un bar o en la calle y al otro día amaneció sin los riñones o algún otro órgano?